La dieta a base de productos lácteos recibió un impulso en abril, cuando la publicación médica Obesity Research publicó un estudio realizado por la Universidad de Tennesse entre 32 adultos obesos, en el que estos disminuyeron su dieta diaria en 500 calorías durante un período de seis meses. Aunque todos contaban las calorías, un grupo consumía tres porciones diarias de productos lácteos. Otro consumió una porción o menos, y un tercero agregó calcio adicional por medio de complementos. El estudio, financiado por el National Dairy Council, mostró que las personas que consumieron más productos lácteos perdieron en promedio un 11% más de peso, frente al 8,6% del grupo que consumía suplementos y el 2,5% de los que formaban parte del grupo con un consumo menor de lácteos.
De forma inesperada, los que consumieron la mayor cantidad de lácteos fueron los que bajaron la mayor parte de su peso alrededor del abdomen, perdiendo aproximadamente dos centímetros y medio más frente a los que consumieron una menor ración de lácteos. Pero a pesar de que este estudio es seductor, de ninguna manera es concluyente. Los que tomaron una mayor ración de lácteos bajaron alrededor de medio kilo a la semana, lo que sería de esperar tras reducir su consumo en 500 calorías diarias.
No se sabe a ciencia cierta cómo el calcio y la leche ayudan a controlar el peso. Los lácteos hacen sentir más satisfecho a uno que otros alimentos y la leche contiene aminoácidos que protegen la masa muscular, por lo que una persona que hace dieta y consume lácteos puede perder más grasa. Al aumentar la dosis de calcio podría reducirse el nivel de una enzima que causa la acumulación de grasa alrededor del abdomen, y por ello los que consumieron una mayor dosis de lácteos bajaron más de peso.
Referencia:
www.emol.com
The Wall Street Journal |