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Sexualidad
 
Higiene íntima femenina: un tema aún desconocido

La higiene íntima es una de las cosas que las mujeres debieran tomar un poco más en cuenta, pues mantener la limpieza de los genitales es una de las maneras más efectivas de evitar infecciones y de llevar una vida saludable también en el área sexual. A pesar de que para algunos, este tema es algo que ni siquiera debiera discutirse por ser una obviedad, lo cierto es que hay muchas mujeres que desconocen la forma en cómo se debe mantener la limpieza de los genitales, cuál es la ropa interior más adecuada, la importancia de productos como las toallas higiénicas, tampones y protectores diarios, etcétera.

Las matronas Roxanna Gianini y Carolina González – ambas miembros del equipo de profesionales del programa de educación sexual para jóvenes, EDUSEX – afirman que tener una buena higiene íntima es muy importante para las mujeres “desde muchos puntos de vista, como lo son el de la salud, pues un mal o excesivo aseo puede exponer a la persona a cierto tipo de infecciones”. La idea es tener “una higiene adecuada para mantener en equilibrio los microorganismos que viven naturalmente ahí”.

Muchas veces las mujeres son diagnosticadas con una infección vaginal (que no siempre es por transmisión sexual) y ellas se defienden diciendo que su higiene es impecable, lo que es dual pues la limpieza excesiva también es negativa.

En relación a lo anterior, las matronas mencionan que estas bacterias que habitan en la vagina se llaman lactobacilos y que son positivos para nuestro organismo, ya que como la vulva (“partes que rodean y constituyen la abertura externa de la vagina”) es una puerta de entrada hacia el cuerpo, cumplen con la función de defendernos de algunos agentes negativos. Estos lactobacilos hacen que el PH de la vagina sea ácido y por ende, combatan a todos los microorganismos que puedan dañar el aparato genital de la mujer.

Ojo con la forma de limpiar

“Hay mujeres que se lavan echándose cuánto producto encuentran; he escuchado por ejemplo del cloro, el bicarbonato, la povidona y el vinagre”, cuenta Gianini. “La idea para ellas, prosigue, “es quedar con la sensación de pulcritud, lo que no es así porque lo que realmente están haciendo es provocarse otro tipo de infecciones e irritaciones que son un riesgo para la salud”.

La recomendación es clara: no ocupar jabón, desodorante, cepillos, cremas o lociones en la limpieza de los genitales femeninos, ya que todos esto inciden en el PH, contribuyendo en la proliferación de las infecciones.

Con respecto al flujo vaginal – el que muchas veces es considerado como consecuencia de una infección – puede ser un buen indicador de si hay alguna anormalidad en la vagina, pues sus características para considerarlo saludable son claras: debe ser escaso, claro, no tener mal olor y ser homogéneo. Este flujo sirve para que la vagina se limpia en forma natural, eliminando gracias a la gravedad, todo lo que no es considerado sano.

La mujer no conoce su cuerpo

Ambas profesionales coinciden en que a pesar de que en la actualidad hay mayor información con respecto a estos temas y por otro lado, la mujer ha ido ganando cada vez más espacios, independencia y seguridad para enfrentarse al mundo, aún no conoce su propio cuerpo y esta ignorancia es claramente visible en la forma en cómo recurre constantemente a soluciones que no son favorables para su salud.

Para ejemplificar lo anterior, Roxanna Gianini menciona que los protectores diarios “son un mal invento, sobre todo si no se saben utilizar”, pues la mayoría de sus consumidoras lo utilizan tal como lo dice la palabra, es decir una vez al día, cuando lo favorable sería cambiarlos cada una hora.  

Para González, las mujeres que tienen las defensas bajas como las pacientes que se someten a tratamientos de quimioterapia, aquellas que han sido transplantadas, las diabéticas, embarazadas y post menopáusicas deben reforzar las normas de higiene adecuadas.

“El uso de estos productos favorece la humedad porque aumenta la temperatura en uno o dos grados en la zona”, lo que claramente permite el crecimiento de microorganismos en el área vaginal.

Otro aspecto importante es la elección de la ropa interior, prenda que también ayudará a mantener una buena higiene íntima, los cuadros de algodón son los más indicados, “no hay que ocupar nylon ni fibra sintética”, materiales que contribuyen a mantener la humedad.

Otros consejos que ayudan a que este proceso sea eficaz y natural son:

- Preocuparse con especial atención en la higiene de las niñas más pequeñas y que aún no se han iniciado sexualmente, pues si bien las infecciones vaginales pueden ocurrir a cualquier edad, algunas son consecuencia de un abuso o contacto sexual con otra persona.

- Durante la menstruación se aconseja utilizar toallas higiénicas de algodón y no de malla, pues éstas últimas impiden la buena ventilación y además acentúan la humedad.

- En el caso de los tampones, cambiarlos ojalá en periodos de 2 ó 3 horas (y no 8 como lo indican sus instrucciones de uso).

- El agua es lo único indicado para realizar la limpieza genital.

- No se aconsejan las llamadas “duchas vaginales” a las que recurren algunas mujeres luego de sostener relaciones sexuales, ya que “implican arrastre mecánico y limpiar la vagina”. Tampoco funcionan como método anticonceptivo.

- Estar atentas a síntomas como la picazón, flujo vaginal anormal (olor, composición y color diferentes), ardor, dificultad para orinar, dolor durante la penetración, entre otros, porque podrían ser signo de una infección vaginal.

Fuente: Carla González, Punto vital Septiembre de 2009.

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